viernes, 6 de febrero de 2009

Dejame tocarte, aunque seas frio, dejame sentirte, quiero que pasemos los limites, confio en ti.
Te quiero a ti —balbuceé de forma casi ininteligible.
Sabes que soy tuyo —sonrió, sin comprender aún, e intentó retener mi mirada cuando volví a desviarla.
Respiré hondo y me puse de rodillas sobre la cama.
Luego le rodeé el cuello con los brazos y le besé.
Era la voz a la que hubiera respondido, ya estuviera dormida o despierta.... o incluso muerta, estoy casi segura. La voz por la que hubiera caminado sobre fuego, o con menos dramatismo, por la que chapotearia todos los días de mi vida entre el frío y la lluvia incesante....